Desde los tiempos romanos el hierro fundido ha sido el material por excelencia para cocinar. Incluso actualmente con la amplia gama de utensilios de cocina, el hierro fundido, todavía forjado y elaborado manualmente, reina de manera suprema por su versatilidad, apariencia y habilidad para retener y extender el calor equitativamente.
Los moldes de arena y la fundición
Para producir la forma deseada de una pieza Le Creuset, se precisan dos moldes de arena. Uno crea el molde interior de la pieza y el segundo, el molde exterior. Los moldes se ensamblan conjuntamente dejando un pequeño espacio entre ellos.
Las materias primas, incluido el hierro en lingotes, se derriten a una temperatura extrema en una gran caldera (en francés denominado “creuset”), vertiéndose después en moldes.
Una vez la forma está fundida y el hierro frío, se saca del molde listo para acabar el proceso final. Después de su uso, cada molde se rompe (la arena se recicla), lo que significa que las dos piezas “Le Creuset” no son nunca exactamente iguales.
Acabado
Una vez separadas las piezas del molde, cada una de ellas debe pasar por varios procesos de acabado. Las manos de artesanos especializados limpian y alisan los bordes más ásperos, eliminando cualquier tipo de impureza en un proceso manual denominado “fettling”. Posteriormente la superficie de cada pieza se limpia para proceder a su esmaltado.
Esmaltado Vitrificado
Cada pieza Le Creuset recibe dos capas de esmalte. La primera es una capa triturada que, una vez se calienta a 840 º se convierte en clara e incolora. Ello permite una mejor adhesión de la segunda capa del esmalte coloreado al hierro fundido.
Esta capa especial coloreada se aplica interna y externamente. Tras el esmalte, se seca antes de su vitrificación para conseguir un acabado duradero, higiénico y resistente a los golpes.
Visite la Fundición Le Creuset en Francia
Lea más sobre las ventajas de nuestros utensilios de Hierro Fundido